El entierro más frio

Aquí se cumple el dicho bíblico cuando dice: “El que a hierro mata, a hierro muere”. Este es el caso de Rubén Darío Jiménez, autor de la tragedia dónde una familia fue acribillada por este.

En el entierro no hubo muestras de dolor ni sufrimiento, ni llanto por la despedida como suele suceder cuando los familiares tienen que dar el último adiós a sus seres queridos.

Sus familiares no acudieron al cementerio, sus progenitores viven fuera del país.

Fue el marido de una hermana de Darío Jiménez quien se hizo encargo de su entierro. No tuvo velatorio, ni la tradicional traje que se utiliza para vestir a los difuntos. Con la misma ropa que recibió los ocho impactos de balas fue sepultado.

Nadie quiso permanecer cerca en la despedida del señalado autor del deceso de Leydi Vicente Sánchez y tres personas más de esa familia en Brisas del Edén.

Ninguno de sus nueve hijos le acompañó, uno de estos también huérfano de madre porque precisamente él le arrebató la vida hace unas semana. Además procreó tres hijos en su primera relación, otros cuatro con una ciudadana estadounidense y con una cuarta mujer engendró el noveno.

Muy común que las casas cuando empiezan mal terminen de la misma manera y esto en cada aspecto de la vida.